En el componente de detección, según lo dispuesto en la Resolución 14466 de 2022, se incluyen todas aquellas acciones, estrategias y definiciones que deben ser integradas en los protocolos para establecer conceptos y criterios claros que establezcan qué constituye violencia basada en género. Esto implica identificar y tipificar comportamientos, actitudes, lenguajes corporales y verbales, patrones de repetición de acciones violentas y los entornos donde estos episodios suelen ocurrir. El objetivo es que las instituciones puedan adoptar medidas y tomar decisiones eficaces para detectar e identificar estas formas de violencia.
Asimismo, como señala ONU Mujeres (2022), es fundamental implementar acciones orientadas a fortalecer las capacidades de los miembros de los distintos estamentos universitarios para reconocer situaciones de violencia de género y patrones discriminatorios de conducta. Esto debe complementarse con campañas de sensibilización y actividades formativas que permitan una detección temprana de situaciones de riesgo, mejorando la capacidad de respuesta inmediata ante estos casos.
es una estrategia clave para intervenir antes de que los actos de violencia se materialicen y causen un daño irreparable
El componente de detección de los protocolos de DyVBG muestra el nivel de adopción así:
| IES | Nivel de adopción | Promedio |
|---|---|---|
| 20 | Nivel alto | 91% |
| 61 | Nivel medio | 57% |
| 196 | Nivel bajo | 28% |
En esta dimensión, la mayoría de las IES se encuentra en el nivel bajo. Esto evidencia deficiencias en las estrategias para identificar casos de violencia basada en género y la necesidad de fortalecer este componente.
Es fundamental entender que la detección no se limita a la ocurrencia de la violencia, sino que también abarca un enfoque de anticipación. La falta de herramientas para esta anticipación puede estar ligada a la inexistencia de diagnósticos adecuados que permitan identificar las características específicas de la violencia en cada contexto institucional. Los protocolos deberían considerar la detección temprana de factores de riesgo y la identificación efectiva de la violencia una vez que esta ha ocurrido, asegurando una respuesta articulada y eficaz en cada caso.