Son actividades diseñadas para generar conciencia sobre la violencia basada en género, sus causas estructurales y las consecuencias individuales y colectivas, promoviendo un cambio cultural profundo en las comunidades educativas.
Estas estrategias permiten visibilizar las dinámicas de poder que perpetúan la violencia, fomentando el compromiso colectivo para desmantelar las prácticas discriminatorias y construir entornos educativos libres de violencia.