Enfoques
En la educación superior, implica analizar cómo se interrelacionan las categorías de género, etnicidad, clase, orientación sexual, discapacidad, edad, entre otros para estructurar formas específicas de discriminación y violencia basada en género.
Este marco analítico permite identificar patrones de exclusión y orientar intervenciones institucionales que abordan las complejidades derivadas de estas intersecciones.
Este enfoque permite identificar las causas estructurales subyacentes en la DyVBG, facilitando el diseño de protocolos que reconozcan la diversidad de vulnerabilidades en el ámbito académico. Su aplicación favorece la elaboración de respuestas institucionales fundamentadas en el análisis técnico de las desigualdades.
Integrar este enfoque permite desarrollar respuestas más integrales y efectivas.
Diagnósticos para identificar cómo interactúan diferentes factores de opresión, las IES pueden aplicar encuestas y entrevistas a estudiantes, docentes y personal administrativo. Utilizar herramientas de recopilación de datos desagregados por género, raza, etnia, orientación sexual, discapacidad y nivel socioeconómico permitirá obtener un panorama claro de las dinámicas de violencia existentes.
Los protocolos vigentes constituye el siguiente paso, incorporando estrategias específicas dirigidas a diversos grupos poblacionales. Esto implica la creación de apartados que respondan a las necesidades de comunidades indígenas, afrodescendientes, personas LGBTIQ+ y personas con discapacidad, mediante un lenguaje inclusivo y accesible.
Talleres y seminarios liderados por expertas(os) en interseccionalidad. Estos espacios deben incluir ejercicios prácticos que muestren ejemplos de cómo las distintas identidades influyen en las experiencias de violencia, promoviendo la empatía y comprensión entre los participantes.
Indicadores como el porcentaje de denuncias atendidas desagregadas por identidades múltiples. Implementar sistemas digitales que permitan recopilar y analizar datos de manera eficiente, asegurando que se evalúen las respuestas a partir de una perspectiva interseccional.
Campañas de sensibilización que utilicen diversos formatos (carteles, videos, redes sociales) y lenguajes accesibles para llegar a toda la comunidad. Incluir testimonios reales y representaciones de grupos diversos puede aumentar el impacto de estas iniciativas.